10.5.12

angelicalmente antigravitatoria

está bien
hay un lugar 
donde podría ubicarme
lo que hay: es un espacio tibio
ahí las cosas se ablandan
se vuelven vizcosas
ante el calor
un vapor
nubla y
confunde
los cuerpos
en un éxtasis poético

este lugar:
es negro
mi amor
es negro
pero las cosas que lo habitan
brillan mucho
brillan todas juntas
brillan tanto porque en el vapor y la blandura
son lo mismo
una misma bola 
vaporosa
fosforeciendo 
dentro de un espacio negro
un espacio tibio donde me deslizo
preguntándome:
quién son ellos
que andan y flotan
en este vapor lúdico
y de repente me miran y sonríen y después creo
que nadie me quiere lo suficiente

la luna y sus ciclos de mujer
la mantis
apuntando
sus óvalos negros 
- témpanos soberbios - 
hacia la luna
que se refleja 
intacta
en sus pupilas 
con todos los cráteres
que la oscuridad perlada
nos muestra

una mirada se proyecta directo a las sombras de la luna
con las lágrimas llenas de ojos
y esta sensación crepuscular
entre el pecho y la frente
una amanecer
o atardecer confuso 
no sé si está oscureciendo 
o aclarándose
a la altura de la garganta

entonces veo todo
todo incendiado
quiero acariciarlo 
no lo alcanzo y ahí es cuando las cosas inmóviles 
se caen o tuercen o quizá
todo empieza a girar
y el tiempo que me atraviesa se prende fuego y hace vibrar
el centro
de mi corazón que ama
como si el amor
fuese una parábola 
o un pozo de fuego
donde más me hundo
más me entrego.




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